
Cómo medir el dinero que termina en el desperdicio de tu cocina
Un registro sencillo permite localizar pérdidas y decidir qué corregir primero, sin confundir kilos con dinero.
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Un cálculo sencillo para conversar sobre precio, costos y volumen.
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Alcance: Internacional
La SBA presenta el punto de equilibrio en unidades como costos fijos divididos entre la diferencia entre precio unitario y costo variable unitario. Es una herramienta de planificación, no una predicción de demanda. Para que la interpretación tenga sentido, los supuestos deben corresponder al período y al producto analizados.
En el ejemplo numérico, el margen unitario depende de los valores elegidos. Si aparece una comisión o un costo variable adicional, hay que rehacer el cálculo. No conviene trasladar el resultado a otro canal sin revisar los supuestos.
Una hoja sencilla puede separar precio neto recibido, costo variable por unidad y costos fijos del período. Escribe junto a cada cifra de dónde proviene: factura, cotización o estimación. Esa procedencia permite saber qué dato actualizar primero.
El punto de equilibrio no indica por sí solo cuánta caja se necesita. Cobrar después de pagar insumos plantea una pregunta adicional sobre tiempos. Tampoco representa una previsión de ventas: vender las unidades calculadas requiere una demanda que debe evaluarse aparte.
Prueba escenarios con cambios plausibles definidos por tu negocio. El objetivo es observar qué supuesto vuelve frágil el resultado, no producir una tabla con muchos decimales. Si el proyecto solo funciona bajo una combinación muy favorable, conviene reconocerlo antes de comprometer una expansión.
Si los costos fijos mensuales fueran 1.000 dólares, el precio 5 dólares y el costo variable 3 dólares por unidad, el margen de contribución sería 2 dólares y el equilibrio simple se alcanzaría en 500 unidades. Son cifras ilustrativas, no datos de una empresa real. Impuestos, mezcla de productos y restricciones operativas pueden requerir un modelo más completo.
Propongo repetir el cálculo con devoluciones, descuentos y merma incorporados cuando correspondan. Después contrasta el volumen resultante con capacidad productiva y ventas plausibles. Si el margen es cero o negativo, aumentar unidades no resuelve ese cálculo. La conversación importante no termina en una cifra: identifica qué supuesto necesita validación y qué decisión de precio, costo o canal podría cambiar el resultado.
La fuente no indica una fecha de publicación confirmada. Consultada: 9 de septiembre de 2026.

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